viernes, 2 de febrero de 2024

2 de Febrero: La Contención Mecánica como mejor Opción | #Desdeel503

El viernes 2 de febrero de 2024 se registra como un hito que, en la frialdad de los reportes clínicos, marca el inicio de la autonomía biológica, pero que en la realidad de los padres vivimos como una batalla de contención física y emocional. Fue el día en que los pulmones de mi hijo Mauricio reclamaron su derecho a respirar sin la mediación de un fuelle mecánico.

La Dualidad del Cuidador (07:37 - 08:56 horas)

He reconstruido esta jornada analizando mi propia dualidad: el empleado del INEGI que debe cumplir con la entrega de activos institucionales y el padre que aguarda un suspiro independiente en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI). A las 7:37 a. m., mientras la vida de mi hijo se reconfiguraba entre monitores rítmicos, yo coordinaba con mi esposa la entrega de mi equipo de trabajo para que fuera recibida por el encargado de sistemas. A las 8:56 a. m., el trámite burocrático quedaba saldado; yo quedaba «libre» de la estadística laboral para sumergirme de nuevo en la estadística vital de la habitación aséptica.

El Hito del Oxígeno (10:24 horas)

A las 10:24 a. m. se produjo el procedimiento crítico: la extubación. La retirada del tubo endotraqueal se realizó sin complicaciones inmediatas, permitiendo que Mauricio respirara por sus propios medios tras días de soporte vital. Sin embargo, el despertar trajo consigo lo que los manuales de enfermería denominan «agitación psicomotriz». Mauricio se encontraba inquieto, moviéndose de forma errática en un intento subconsciente de liberarse de las vías y sondas que lo mantenían anclado a la vida.

En este punto, mi relato adquiere un matiz crudo. Para evitar que se lastimara o comprometiera los procedimientos quirúrgicos —aquella resección que lo dejó con apenas 20 cm de intestino funcional—, el equipo médico optó por no administrar sedantes adicionales. Buscaban preservar su consciencia recién recuperada, pero a cambio recurrieron a la inmovilización mecánica: sus extremidades fueron sujetadas a la cama con vendas. Ver a un niño de once años vendado para su propia protección en un despertar confuso dota a esta crónica de una carga de desamparo casi insoportable.

La Vigilia de la Señal Perdida

La comunicación con el exterior se volvió un errática debido a la interferencia de señal en el área de Terapia. A las 8:26 p. m., advertí al grupo familiar: *"Estamos pasando con él... si no contestamos es que no podemos"*. En medio de esa espera, una nueva orden médica subrayó su fragilidad hemodinámica[1]: era necesaria una nueva transfusión sanguínea para compensar los niveles de hemoglobina agotados tras las cirugías previas.

 A las 9:25 p. m., finalmente pude confirmar que Mauricio estaba «consciente en momentos», reconociéndonos entre la niebla de la fatiga sistémica. El día cerró con una calma precaria; mi hijo ya habitaba el mundo con sus propios pulmones, aunque su cuerpo, limitado por vendas y cables, seguía siendo el escenario de una reconstrucción interna invisible.

¿Cómo procesa el corazón de un padre la paradoja de ver que la "protección" médica de un hijo requiere, en ocasiones, de medidas tan rudas como la inmovilización mecánica?

 Apoyo documental:

Expediente Clínico de la Unidad de Terapia Intensiva, Hospital Regional Materno Infantil, 2 de febrero 2024.

Resumen Clínico Jurídico, Necrosis Intestinal y Resección (Enero-Febrero 2024).

[1] La hemodinámica es la parte de la cardiología encargada de estudiar el funcionamiento del sistema cardiovascular mediante la introducción de catéteres a través de las arterias y las venas.

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